31.3.11

"Un fantasma recorre la pedagogía.
Es el fantasma de la orfandad.
La pedagogía está huérfana de juego, de cuerpo y de poética."

Deseo compartir en este blog algo de mi experiencia personal desde mi graduación como pedagogo, en 1989, mis recorridos por otros campos y como los he ido integrando.
Cómo este tránsito me ha hecho reflexionar teóricamente sobre algunas oposiciones, exclusiones, zonas no visibilizadas y ausencias que constituyen, a mi entender, los modos de pensar en la cultura predominante y que se reflejan al interior de las Ciencias de la Educación y en la intimidad de las relaciones pedagógicas.

Luego de la finalización de la carrera de Ciencias de la Educación de la U.B.A., necesité explorar otros campos; quizás por una necesidad personal, quizás buscando cosas que sentía que la formación clásica no me había dado.

A lo largo de los años me he ido formando como Coordinador de Recursos Expresivos (trabajo corporal expresivo, creatividad, juego) y luego especializándome en Psicodrama.
Poco a poco, he ido integrando esta formación a mi carrera originaria.

¿Qué me hicieron descubrir estos recursos?  
·      La importancia del Juego en los adultos.
·      El desarrollo de la creatividad potencial e inherente a cada individuo.
·      El sujeto afectivo-corporal, pero no desde las ciencias que lo nombran, sino desde la interioridad del trabajo con estos elementos.
·      La relevancia del trabajo con las Escenas significativas de la vida de los sujetos y los grupos, a partir de técnicas dramáticas.

He ido desarrollando así, un particular dispositivo de formación docente que integra todos estos elementos. Y en un nivel mas profundo, integra todas las líneas de formación que he transitado en mis prácticas.

Pero…¿porqué integrar estos elementos a la capacitación docente?
Pues, sencillamente porque muchas de las problemáticas del docente en el ahí cotidiano y vertiginoso del aula, no pueden ser respondidas solo desde las modalidades imperantes de capacitación, ni ser elaboradas plenamente en un nivel meramente discursivo (textual o verbal).  

Se facilita enormemente el trabajo con las estructuras de conducta estereotipadas, las prácticas cotidianas, las matrices de aprendizaje, los modelos incorporados, los mandatos, las representaciones sobre la tarea docente, si el nivel de aproximación y de abordaje conjuga no solo lo cognitivo y racional, sino lo lúdico, lo afectivo, lo corporal y sensorial.

Se amplía así, la posibilidad de expresión de aquello que se encuentra obturado por la presión del lenguaje técnico-pedagógico,  por el Deber Ser del docente: las carencias, los miedos, las situaciones de parálisis o extrañamiento, las “escenas temidas”.
El docente (el pedagogo también) como sujeto deseante.   



Pero paralelamente, a medida que desarrollaba este dispositivo de trabajo, integrando muchos saberes y técnicas diversas, necesité comprender mas a fondo lo que estaba haciendo, dar cuenta teórica de ello.
Tempranamente tuve la intuición de que esto no solo era una técnica “simpática” o “divertida” (“jugar” para luego pensar “en serio”) o hacer mas “llevaderos” los aprendizajes (lugar al que muchos recluyen a lo lúdico-corporal).
No. Ya tempranamente comencé a comprender que estas prácticas aludían a problemáticas mas profundas.
De allí que me fui volcando cada vez mas al estudio de la Filosofía.
Y fui desarrollando una perspectiva aun en curso sobre las oposiciones, disociaciones y exclusiones en la Pedagogía y en los modelos educativos; sobre lo reprimido que busca retornar en cada acto pedagógico; sobre la disociación imperante entre persona y rol docente.
Por fin, he ido acuñando conceptos propios, como el de Pensamiento Lúdico.

Hoy, creo que el pensamiento pedagógico, para poder ampliar sus horizontes y su mirada, debe descentrarse de sí mismo, pensarse a sí mismo: explorar el pensamiento del afuera, de los bordes, de lo depreciado por la Cultura Dominante.
Debe revisar escisiones – disociaciones constitutivas del propio pensar.
Tratar de estructurar modos de pensamiento integrativos, totalizantes, que piensen la multiplicidad, el poliformismo en que se manifiesta lo real.

Estas problemáticas se patentizan y pugnan por retornar en el trabajo con los docentes y sus escenas.